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Las mil y un plagas mentales de esta era son heraldos del ostracismo. Hubiera nacido este ido aedo, carente de principios poéticos y su única arma hubiera sido tornar utopía, la realidad con la fría vanidad de su banalidad y distopía, la variedad de verdades contra las  que se crepitan las diversas beldades, teniendo como objeto, objetar que la objetividad radique en la subjetividad de su ansiedad; sin embargo, la providencia de su ascendencia lo ayudó.

El hábito asiduo por querer ir a contracorriente, cual todo efervescente adolescente, aunado a la sincera vocación por ágrafos gráficos y siniestras letras evolucionó, sintetizando en sus neuronas, los ideales que  izaron el fruto cognitivo, en el dios divulgativo llamado tecla, convenciendo a este artífice de que no era la virtud, la que brindaba plenitud, sino la vicisitud, pues esta dota de tacto a cada acto para que este tenga ipsofacto impacto de facto en un versátil universo compuesto de verbos y versos; en resumen, la cuarentena le cayó a punto pelo para gestionar su creatividad.

Tanta introspección se vio fracturada al encarar el preciso instante de su inspiración, desconociendo la aspiración a conspiración que se gestaba en el seno del poder para flagelar el empoderamiento bajo el látigo capital de la ética social.

En el país, declararon toque de queda, los shoppers y los claustrofóbicos hicieron huelga, la gente trabajadora se vio afectada, más el grupo consciente se las ingenió para sobrevivir y el ahorro cobró vital importancia. 

Los negociantes responsables evitaron el conglomerado frecuente, promoviendo la distancia social y la asepsia, aunque sosegar el sensacionalismo, diezmó parte de sus ventas, el estado puso a su disposición bonos, los que pudieron no haber sido suficientes, pero su espíritu gregario legó a su prole, el ejemplo de vida de un buen ser social, generando aún mayor riqueza para el proletariado, sin sumir al estado en mal estado, sabiendo que la cultura del estante, promovía el acaparamiento incesante cual confabulación capital próxima a la inflación.

Hubo gente que enarboló su gusto por la entropía y el egoísmo, ciertos negociantes inconscientes y petulantes, subieron la tarifa, fueron pocos los firmes, pero fueron.

La conmoción y la locura sin mesura se apoderaron de las calles, la criollada,que le sacaba la vuelta a la ley, se tornó inminente, el negociante impertinente, hizo que el virus se tornara resistente y este vidente escribiente dejó de su mente, la simiente, latente en las letras plasmadas en este ente.

La quietud, a los poblados remotos retornó y la ciudad se sumió en la oscuridad y la inmovilidad, en busca de esperanza y templanza, habían muchos citadinos retornado al pueblo de sus añoranzas, a recorrer de los ancestros, las andanzas.

Asi decidí dirigirme al pueblo, en un viaje onírico, pues los medios de transporte, habian dedimado en su porte, el viaje a mis ancestrales lares fue legendario y me libró de todo diario, que diario publicaba un abecedario de aquellos, cuyos cumpleaños ya no aparecerían en el calendario.

Focos infecciosos se expandieron por el mundo, el americano ávaro, incrédulo e incendiario, fue el más golpeado, a pesar de que en la bota italiana habría surgido un brote de muertes sin igual, a pesar de que el virus truhan se hiciera conocido en Wuhan.

El pánico poblacional fue influenciado por ideas religiosas, seudoreligiosas, literarias y hasta cinematográficas, pues hay quienes conciben el virus cual castigo divino y preámbulo del apocalipsis, existen también quienes atribuyen la calamidad a profecías de Nostradamus y otros que como yo consideran esta una guerra biológica entre potencias mundiales que intentan reafirmar su legado, ascender al poder o quedar aletargados.

Se valen, los que a mitos se ciñen, de coincidencias como las plagas de los años 20, el brote de la gripe española, los estragos de la primera guerra, etc.

Los sistemas y poderes económicos juegan con la plebe, el gobierno puede sosegar o cegar a la sociedad, la prensa alarmista es la sazón de esta desazón, que con sus técnicas de enganche favorece con sus mensajes subliminales para con ciertas empresas, a quienes busca favorecer o limpia.

 La imparcialidad de ciertos medios influyentes, concebida por los mismos, no es más que la reafirmación de su lealtad a ciertos grupos de poder o líderes sociales, quienes le delegan el rol de presionar o ayudar, ante la edicion de mensajes con escasa ética profesional que es el peor enemigo de este sistema.

El miedo, la desinformación, los bulos y el mal manejo estadístico sigue debilitando el sistema inmunológico de la gente, alarmando, generando tensión y dando paso fácil a la adquisición de este virus, dando paso a la narcotizacion excesiva y la reorganización de cúpulas de poder.

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